
El texto que sigue, es un documento escrito por Lucía, a fines del año 1927, por mandato de su director espiritual, el Rev P. Aparicio S.J. Poco después de haber tenido esta aparición, el día 10 de diciembre de 1925, en su celda, redactó un primer escrito, que luego fue destruido por la misma Hermana Lucía. Este documento constituye, pues, la segunda redacción, exactamente igual a la primera. Solamente le añadió el párrafo introductorio, referente a la fecha 17 de diciembre de 1927; porque, en él, explica Lucía cómo recibió permiso del Cielo para descubrir parte del secreto.
A este documento le llamamos: « Texto de la gran Promesa delCorazón de María», porque, efectivamente es la expresión de unagratuita y misericordiosa Voluntad divina, de darnos un medio desalvación fácil y seguro, puesto que se apoya en la tradición católica más sana, sobre la eficacia salvadora de la intercesión Mariana. En este documento, pueden leerse las condiciones necesarias para realizar los Cinco Primeros Sábados de mes en reparación de las injurias hechas al Corazón de María; y no puede olvidarse jamás su intención más profunda: la reparación al Corazón de María.
TEXTO DE LA GRAN PROMESA DEL CORAZÓN DE MARÍA,EN LA APARICIÓN DE PONTEVEDRAJ. M. J.
El día 17 de diciembre de 1927, fue junto al Sagrario a preguntara Jesús cómo satisfaría la petición que se le hizo, si el origen dela devoción al Inmaculado Corazón de María estaba encerrado enel secreto que la Stma. Virgen le había confiado.
Jesús, con voz clara, le hizo oír estas palabras:
– Hija mía, escribe lo que te piden; y todo lo que reveló laSantísima Virgen en la aparición en que habló de esta devociónescríbelo también. En cuanto al resto del secreto, sigue guardandosilencio.
Lo que en 1917 fue confiado a este respecto, es lo siguiente:ella pidió que los llevase al cielo. La Santísima Virgen respondió:– Sí; a Jacinta y a Francisco los llevaré pronto, pero tú te quedasaquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para hacermeconocer y amar. El quiere establecer en el mundo la devoción ami Inmaculado Corazón; a quien la abrace, prometo la salvación, yserán queridas de Dios estas almas como flores puestas por mípara adornar su trono. – ¿Me quedo aquí sola? – dijo con pena.– No, hija. Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será turefugio y el camino que te conducirá hasta Dios.
El día 10 de diciembre de 1925, se le apareció la SantísimaVirgen y al lado, suspenso en una nube luminosa, un Niño. La SantísimaVirgen, poniéndole una mano en el hombro, le mostró almismo tiempo un Corazón que tenía en la otra mano, cercado deespinas.
Al mismo tiempo dijo el Niño:– Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que estácubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente leclavan, sin haber quien haga un acto de reparación para arrancárselas.
En seguida dijo la Santísima Virgen:– Mira, hija mía, mi Corazón, cercado de espinas que los hombresingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes.Tú, al menos, procura consolarme y di que todos aquellosque durante cinco meses, en el Primer Sábado se confiesen, recibanla Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan 15 minutosde compañía, meditando en los 15 misterios del Rosario, con elfin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muertecon todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas.El día 15 de Febrero de 1926, se le apareció de nuevo el NiñoJesús. Le preguntó si ya había difundido la devoción a su SantísimaMadre. Ella le expuso las dificultades que tenía el confesor, yque la Madre Superiora estaba dispuesta a propagarla; pero que elconfesor había dicho que ella sola nada podía. Jesús respondió:– Es verdad que tu Superiora sola nada puede; pero con migracia lo puede todo.
Presentó a Jesús las dificultades que tenían algunas almas deconfesarse en sábado y pidió que fuese válida la confesión de ochodías. Jesús respondió:– Sí, puede ser de muchos días más todavía, con tal que,cuando me reciban, estén en gracia y tengan la intención de desagraviaral Inmaculado Corazón de María.Ella preguntó:– Jesús mío, ¿y las que olviden tener esta intención?Jesús respondió:– Pueden hacerla en otra confesión siguiente, aprovechandola primera ocasión que tuvieran de confesarse.
Algunos días más tarde, la Hermana Lucía escribía una redacción,que fue enviada a Mons. Manuel Pereira Lopes, más tardeVicario General de la Diócesis de Porto, y que había sido confesorde Lucía, durante su permanencia en el Asilo de Vilar, en laciudad de Porto. Este documento inédito fue publicado por Mons.Martins dos Reis en el libro: ‘Uma Vida ao serviço de Fátima’,pp.336-357.
Hele aquí:En el día 15 (febrero de 1926), andaba yo muy ocupada conmis oficios y ya no me acordaba de aquello casi nada; y, yendo aarrojar un cubo de basura fuera de la propiedad, donde algunosmeses atrás había encontrado a un niño; le pregunté si sabía elAvemaría, respondiéndome que sí; le mandé que la dijese paraoírla yo; mas, como no se resolvía a decirla solo, la dije yo con éltres veces; y, al fin de las tres Avemarías, le pedí que la dijese solo;pero, como él se calló parecía que no era capaz de decirla solo; lepregunté si sabía cuál era la Iglesia de Santa María; me respondióque sí; le dije que fuese allí todos los días y que dijese así: “OhMadre mía del Cielo, dadme a vuestro Niño Jesús”. Le enseñé estoy entré en casa.
En ese día, pues, del 15-2-1926, volviendo yo allí como decostumbre, encontré un niño que me pareció ser el mismo; y lepregunté entonces:
– ¿Has pedido el Niño Jesús a la Madre del Cielo?El niño se vuelve hacia mí, y dice:– ¿Y tú has propagado por el mundo aquello que la Madre delCielo te pedía? Diciendo esto, se transforma en un Niño resplandeciente; conociendoentonces que era Jesús, dije: – Jesús mío, Vos sabéis bien lo que mi confesor me dijo en lacarta que os leí; me decía que era necesario que aquella visión serepitiese; que hubiese hechos para que fuese creíble; y que la MadreSuperiora sola, para propagar ese hecho, nada podía.– Es verdad que la Madre Superiora sola nada puede, perocon mi gracia lo puede todo; y basta que tu confesor te dé licencia,y que tu Superiora lo diga, para que sea creído; aún sin saberse aquién fue revelado.– Pero, mi confesor decía en la carta que esta devoción nohacía falta en el mundo, porque ya había muchas almas que Osrecibían en los Primeros Sábados en honra de Nuestra Señora yde los quince misterios del Rosario.– Es cierto, hija mía, que muchas almas los comienzan, peropocas los acaban; y las que los terminan, es con el fin de recibir lasgracias que a eso están prometidas; pero me agradan más las quehagan los cinco Primeros Sábados con fervor y con el fin de desagraviar el Corazón de tu Madre del Cielo, que aquellas que hagan los quince tibios e indiferentes.
Fuente: Sor Lucia Do Santos, Memorias de la Hna. Lucía, pag. 191.













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